¿Por qué dejan de comer los niños?

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Se suele escuchar a los padres decir que sus niños ya no comen como antes, ¡No te preocupes! A continuación conocerás las razones del por qué ocurre esto.

Cuando los niños dejan la comida o comen sin ganas y en pocas porciones, los padres empiezan a preocuparse, pues la alimentación en los niños es lo más importante para su desarrollo y salud, sin embargo existen diferentes razones que lo impulsan a tu hijos a hacerlo.

Uno de los principales motivos del por qué los niños dejan de comer es porque su salud está siendo afectada ya sea por una enfermedad común y simple como un dolor de garganta o porque sufren de depresión y la falta de apetito es uno de los síntomas. Es preciso que si esta es la causa, al niño se lo lleven a un especialista para tratarlo.

Por otra parte, existen otras causas menos graves para la falta de apetito de tus niños y esta puede ser que muchas veces los niños prefieren jugar antes que comer, es por eso que al disfrutar más jugando, simplemente dejan de lado su alimentación.

La falta de apetito, puede ser también, percepción de los padres pues, a veces creen que sus hijos comen poco, cuando en realidad están comiendo lo necesario e ideal para su edad y talla. En estos casos es preciso la comprensión de los padres y observación acerca de las necesidades de alimentación de sus niños.

Por otro lado, los niños, por diferentes circunstancias no solo dejan la comida, sino también sus bebidas, incluida la leche y esto sucede, entre algunas razones, por el tipo de biberón o tetina que se usa. La marca NUK ha elaborado tetinas especiales especiales para las bebidas como la Tetina de Silicona para Jugo. Además, también puedes encontrar Tetinas de Flujo Lento de la marca Avent, para bebés de un 1 mes a más.

Por último, otras razones del por qué los niños dejan la comida es porque el niño asocia la alimentación con una situación traumática y quizá dolorosa, por esta razón dejará de comer. Además, cuando el niño es muy selectivo en cuanto a comida se trata, habrán alimentos que no les gusten por su olor, sabor, color y demás. En estos casos, los padres deberán ser muy comprensivos y tratar de intensificar el sabor de los alimentos para que les agrade a los niños.